La verdad es que no sé bien qué está pasando. Editar una sola foto me está tomando horas y horas, descartando cada vez más imágenes. Sí, tengo claro que he hecho cambios en mi flujo de trabajo y eso tiene una curva de aprendizaje, pero ese no es el punto. Aún así se disfruta, pero la sensación es distinta. Quizás se vienen más cambios. No lo sé.
Y no es solo eso, las responsabilidades, las conclusiones apresuradas, las teorías, son pensamientos difíciles de apagar, especialmente en un mundo acelerado que me abruma con consejos, tutoriales, recomendaciones, panoramas y opciones que no necesariamente son para mí. Sólo llegan sin pedirlas ni descubrirlas, lo que inmediatamente no me permite asimilarlas.
Bueno, lo que si sé es que no me es fácil crear/disfrutar algo cuando mi cabeza está en múltiples lugares, porque es un hecho que dejar ir o no pensar en ciertas cosas realmente no va conmigo. Aún así, hay momentos en que desconectarme es posible, pero son pocos. Eso es lo que cuesta y no quiero gastar energía en encontrarlos, porque sería una forma de quitarles la tranquilidad que espontáneamente me entregan.
Aún así lo consigo y me quedo con eso. Quizás mis tiempos por fin se están acomodando a mi ritmo y no al impuesto externalidades que solamente limitan mi disfrute. Y eso es bueno.
2025.03.06
En alguna estación del Metro de Santiago
Santiago, Chile
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