Incluso las irrelevantes, extraño esas conversaciones que en algún momento animaron mi día a día. Todas y cada una de ellas, especialmente aquellas que parecieran no volver. Y aunque algunas ya no se dan hace años y otras no terminaron bien, el buen recuerdo sigue presente.
De todas maneras, no creo haber negado un saludo, no creo haber evitado una conversación, y menos creo haber dejado que el diálogo dejara de existir, por que si alguna vez hablamos sostenidamente, ese es un espacio que se abrió y nunca se cerrará, pero si he aprendido que no puedo forzar las cosas, y que puedo esperar (sin desesperar). Pero ha costado mucho, entre terapia y muchas conversaciones internas que me permiten encausar esos impulsos.
Extraño el acto de acompañar, de compartir, de reír y/o llorar frente a diversas y a veces inverosímiles situaciones, pero me cuesta entender que otros no lo hagan o ni siquiera lo digan.
2025.04.26
Teatro Caupolicán
Santiago, Chile
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