La posibilidad

Sentir frío, subir a la micro, tratar de sentarme, mirar por la ventana, olvidar la temperatura, seguir dirigiendo los ojos a la ventana que puede o no estar empañada y tratar de que la música de mis audífonos le den un poco más de sentido al momento.

Me bajo, camino otro tramo mientras el disco de turno empieza a terminar. Llego a mi casa y el frío deja de ser preocupante, aún cuando lo disfruto.

Es una agradable historia, lamentablemente, nunca ocurrió.

Esas puertas se cerraron y me quedé ahí, pensando.

2025.08.18

En algún paradero de la 401

Santiago, Chile.

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