No vivo mirando a mi espalda, ni pienso que algo puede pasarme. Por lo general mantengo mi vista al frente y registro prácticamente todo lo que veo. Por lo mismo, para mí son muy raros esos encuentros “sorpresivos”.
A veces es fome, porque la opción de sorprenderse se terminó hace rato, lo que convierte la situación más que nada en un ciclo de pensamientos sobre cómo voy a reaccionar cuando estemos más cerca.
Excepcionalmente puede que no te vea, quizás porque voy mirando el teléfono o, como normalmente pasa, voy atrapado en mis pensamientos. Pero si me llamas y te logro escuchar, voy a girar mi vista inmediatamente.
Porque si me necesitas, si voy a estar alerta.
2025.10.17
Galería Eurocentro
Santiago Centro, Chile.
Los comentarios están cerrados.

