Tuve la oportunidad de estar en este lugar. Un espacio tan importante e imponente que recibe, proporcionalmente a eso, a una cantidad tremenda de gente. Y todos sabemos que cuando hay mucho público, la tranquilidad y la pausa pasan a un segundo plano.
El recorrido es lógico y acotado, ya que el tiempo disponible (con un tour) es inversamente proporcional a la distancia que tengas que recorrer para volver al lugar donde te estás quedando. Entonces, lo óptimo es hacer lo mínimo para no ahogarse en la premura de rentabilizar lo más posible los minutos disponibles.
Y es ahí dónde, inmediatamente, puedes tomar una decisión. O te quedas donde está todo el mundo, o decides detenerte en un lugar dónde puedes estar más tranquilo. Así llegamos al otro lado de la pirámide, aquel que no concentra las vistas por no estar “restaurado”.
En ese punto es dónde pude ver con más detalle la escala de la estructura, las imperfecciones y estragos del paso del tiempo y comparar el nivel de trabajo que debió realizarse para conseguir que el lado principal luzca muy bien para las fotos y permita de alguna manera representar lo que fuera esta construcción cuando era parte de una ciudad habitada.
Si no hubiera dado esa vuelta, no tendría ese punto de vista y me habría quedado con mucho de lo que ya había apreciado por fotos. Entonces me pregunto ¿Es necesario mostrar ese otro lado? ¿Es obligatorio darse a conocer en todas tus versiones?. Si me preguntas, voy a responder que sí, porque creo que es la base de la confianza.
No quiere decir que debes ser un manto transparente que no tiene privacidad, sino que, para mí, es muy necesario mostrarme tal como soy e incluso reafirmar aquellas cosas que me molestan o que me gustan, eso sí, tratando de no pecar de reiterativo, algo que, para mí, debe ser una de las cosas más aburridas del mundo.
Sí, quizás, con quienes te importe más, habrá escollos que saltar y quizás tener algunas conversaciones para calibrar el entendimiento, pero eso es parte de conocerse y darse a conocer.
2025.11.15
Pirámide de Chichén Itzá
Yucatán, México.





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