Otros tiempos, otras figuras y otras formas de ver el mundo.
Sin fortaleza y compañía, estar solo frente a una realidad dura e inhóspita puede llevarnos a momentos complicados.
Puede que un espacio utilitario no sea interesante, pero encontrarse ahí en un momento particular puede darnos una momentánea nueva perspectiva, apreciarlo, inmortalizarlo y disfrutarlo, para luego volver a la vida normal, porque en el fondo, no ha cambiado.
Tal como nuestra mente, la ciudad guarda muchos espacios llenos de recuerdos y momentos.
Muchas veces hay que mirar desde otro punto de vista para encontrar lo bueno que está oculto tras otras fachadas.
Cuando no sabemos hacia donde vamos, no queda más que aferrarnos a algo de luz. Y después queda atreverse a atravesar ese umbral.










