Siempre miro ese cielo, y entre la geometría, las fotos, las lámparas y los colores, busco cosas durante las pausas de aquellas múltiples y extensas conversaciones que he tenido en ese lugar, volviendo siempre a esa receta que lleva años ahí: Es el factor común en años revueltos y muchos cambios, que de cierta manera funciona como anclaje para recordar de que todo va a estar bien. La receta de que finalmente no hay receta para solucionar las cosas.
No son perfectos, no son llamativos, pero hay algo en esos viejos edificios. 2023.02.01 Calle Privada en Victoria Subercaseaux. Santiago, Chile.
Puede que sean muy diferentes, y quizás no sea para siempre, pero de alguna forma se terminan relacionando.
Cambian los locales, cambia la gente que lo visita, pero el espacio sigue detenido en el tiempo.