Por julio
Enero 16, 2023
Arquitectura / Ciudad / Fotografía / Móvil
Sin fortaleza y compañía, estar solo frente a una realidad dura e inhóspita puede llevarnos a momentos complicados.
Si no cuidamos aquello que nos importa, lo más probables es que el deterioro y la soledad terminen por arruinarlo.
Muchas veces hay que mirar desde otro punto de vista para encontrar lo bueno que está oculto tras otras fachadas.
Cuando no sabemos hacia donde vamos, no queda más que aferrarnos a algo de luz. Y después queda atreverse a atravesar ese umbral.
Había una segunda versión de esta foto, la cual me gusta más, ya que deja ver el esfuerzo de la luz para llegar a lugares inalcanzables, especialmente en una ciudad densa donde los reflejos no ayudan mucho.