Frente a un mundo enorme, a veces me siento pequeño, pero lo bueno es que tengo los pies en la tierra. Entonces, vale la pena valorar esos momentos de luz.
Algunas fotos han quedado por ahí esperando ser publicadas. Así que acá dejo un grupo de ellas.
Olvidada en el archivo estaba esta foto y muchas cosas han cambiado desde ese momento.
Unos árboles en invierno dejan marcas sobre un edificio y no sé que pensar al respecto.
Un rayo de luz indirecto me hizo pensar en los detalles propios de cada uno y otras cosas.
Un lugar conocido, desde otra perspectiva. Quizás llego a lo mismo, pero al menos consigo estar más seguro de algo.
Puede ser una imagen que me repito a diario, pero de alguna manera siempre muestra algo nuevo.
Al final del día algunos lugares quedan libres de personas y es en ese momento cuando más me llaman la atención.










