Actualmente, por diversas razones, me cuesta considerarme como alguien que toma fotos en conciertos: muchas veces pienso que mi cuarto de hora en ese espacio ya pasó, que hice lo mejor que pude, que logré cosas bonitas, que invertí mucha de mi energía y que, sin haber ocupado un lugar “importante”, siento que es momento de dejar ese cupo a otras personas. También pienso que el tiempo de los grandes shows ya pasó y, en esa vorágine actual de eventos […]
Todo pasa rápido últimamente. No es necesario que nos apuremos con nuestros temas personales.
Entre las luces y el pasto, se produce un encuentro que no sé explicar bien, pero de una u otra manera, me gusta mucho.
Un semáforo de noche me dejó claro que no siempre las cosas salen como quiero, pero debo seguir adelante y hacer lo mejor que pueda con lo que tengo.
Un rayo de luz indirecto me hizo pensar en los detalles propios de cada uno y otras cosas.
Un lugar conocido, desde otra perspectiva. Quizás llego a lo mismo, pero al menos consigo estar más seguro de algo.
Puede ser una imagen que me repito a diario, pero de alguna manera siempre muestra algo nuevo.
Al final del día algunos lugares quedan libres de personas y es en ese momento cuando más me llaman la atención.










