Están por todos lados, los vemos a diario, pero pareciera que siempre están lejos. A veces solitarios, a veces acompañados, pero la verdad es la mayoría de las veces, por estar metidos en nuestros propios mundos, nos damos cuenta de su presencia cuando ya estamos encima de ellos. Quizás deberíamos poner más atención a las señales.










