Siempre miro ese cielo, y entre la geometría, las fotos, las lámparas y los colores, busco cosas durante las pausas de aquellas múltiples y extensas conversaciones que he tenido en ese lugar, volviendo siempre a esa receta que lleva años ahí: Es el factor común en años revueltos y muchos cambios, que de cierta manera funciona como anclaje para recordar de que todo va a estar bien. La receta de que finalmente no hay receta para solucionar las cosas.
Pasan los años y sigue ahí. Cambia todo y sigue ahí. Quizás los colores van variando y el entorno levemente, pero desde que tengo memoria, ese lugar está igual. De todas maneras, no sé si eso es bueno o malo.
Seguir hacia el frente es la única opción, porque no quita que podamos tomar otras direcciones más adelante.
Puede que haya muchos elementos que nos separan, pero finalmente estamos bajo el mismo horizonte y ese cielo que nos rodea hasta el infinito. Quizás, en perspectiva, nos encontremos.
2023.02.13
Barrancas
Cahuil, Pichilemu