No creo recordar un momento en que, conscientemente, me haya adentrado en la oscuridad. También creo que a nadie le gustaría caer en eso o, a lo menos, dudo que sea intención de la mayoría. He estado ahí, sin quererlo, y no lo recomiendo.
No quiero que se repita, y mucho de lo que hago es en función de eso. Tampoco quiero que se entienda que estoy en ese lugar, porque he trabajado para que no vuelva a ocurrir y sería injusto proyectar eso. Debería darme lo mismo, pero ese soy yo.
¿Pero qué pasa cuando caes ahí y te niegas a salir? ¿Qué pasa si abrazas eso y decides hacer de ese lugar un ancla que de cierta manera justifica mucho de lo que te pasa?
No puedo negar que a veces hay atisbos lúgubres, pero sé cómo alejarme de ellos, principalmente aceptando que es normal que aparezcan y que, al ser una persona común y corriente, no puedo estar siempre bajo un rayo de luz. Eso tampoco podría soportarlo.
Sólo quiero estar tranquilo conmigo mismo y con quienes me rodean. Puede que en estos tiempos individualistas sea más difícil encontrar el equilibrio y cerrar maduramente ciertos temas, pero eso no depende sólo de mí.
Si bien puedo resolver o mesurar mis falencias, no puedo hacerme cargo de la oscuridad de otros, aunque sienta el impulso.
Aceptar eso es, quizás, lo más difícil de entender.
2026.05.22
Sector Metro Los Leones
Providencia, Chile.
Comments are closed.

