Hay días en los que, sinceramente, no sé a dónde voy. Sí, obvio que tengo claro cual es el camino de rutina, pero muchas preguntas salen en esa ruta, que perfectamente podrían alterar los eventos venideros.
De todas maneras, estos eventos son cada vez menos y consigo aterrizar en aquella base donde la racionalidad me permite enfocarme. Volver al centro. Rutina sana.
Es eso lo que, al mismo tiempo, me recuerda esos momentos dónde perdí el norte, en los cuales me es dificil reconocerme y tengo claro que no volverán, porque mis direcciones, la mayor parte del tiempo en que he recorrido este mundo, siempre han estado claras.
Quizás eso pueda sonar a rigidez, pero eso no puede estar más lejos de la realidad, porque al tener las cosas claras, puedo concentrar mis energías y mis actos para conducirlos hacia el lugar que quiero. Son direcciones autoimpuestas, que pueden sufrir desvíos en el camino y que en nada me alejan de todo aquello que me motiva.
Bueno, más allá de lo que diga el mapa, todo se reduce a decidir qué ruta tomar, sean cuales sean sus complejidades. Aunque termine en otro lugar, siempre tengo que velar por no traicionarme a mí mismo.
2026.05.22
Avenida Providencia con Nueva de Lyon
Providencia, Chile
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